Petra y los burro-taxis
Te mira, te observa, te atiende. Parece que te escucha. Tú piensas que no te entiende, que no te siente. Pero se hace el loco y en el fondo te engaña, juega contigo y se aprovecha. Sus años de experiencia le han moldeado, le han permitido conocerte antes de tratar contigo, antes de que te acerques a él y contrates sus servicios.
Sabe bien lo que quieres, lo que esperas de él. Sabe que no te va a defraudar, que es el mejor, que nadie tiene más conocimientos que él de la zona y de los gustos de sus visitantes. Es un todo: un producto en sí mismo y un complemento del destino, el burro de Petra.
Sabe que Petra, sin ellos, sin el “burro-taxi”, no sería Petra. Sabe que el pueblo nabateo sería otro. Además sabe que muchas zonas del Mediterráneo tampoco serían lo que son y lo que fueron sin su presencia.
Se sabe importante, aunque tú no te des cuenta.
Foto: owilybug



