Un verano de experiencias en Jordania

El parón de este verano ha generado un gran movimiento de comentarios en todo el blog, concentrados principalmente en un sólo artículo. Y al volúmen de participación (empezamos el verano con cerca de 500 comentarios en el famoso artículo y ya casi rozamos los 1.000) ha acompañado también la calidad y el valor de las experiencias, consejos y recomendaciones sobre Jordania que habéis ido aportando.
Poco a poco os iré trayendo los comentarios más destacados, como en alguna ocasión anterior pues ya sabéis que la base de este blog es vuestra experiencia viajera. Pero antes de que pasen más días, os dejo con la experiencia de Inmaculada y Pablo tras su vuelta de Jordania:
Inmaculada:
Me llamaron poderosamente la atención dos hechos evidentísimos en Jordania: el ser un país tranquilo y seguro en medio de un polvorín (pues los vecinos fronterizos andan todo el día a la gresca): Israel, Irak, Palestina, Siria, Líbano,….Jordania está rodeado de países cuyos conflictos son bien lejanos y reconocidísimos internacionalmente…..ya sabéis.
Segunda cuestión: llama tambien poderosamente la atención el hecho de que todo el país esté sembrado de fotos de sus monarcas: balcones, lunas de coches, negocios,…en todas partes hay fotos del soberano o de ambos. Esto me hizo pensar que era gente muy querida por su pueblo porque seguramente estén agradecidos por lo bien que están gobernando.
Pablo:
He estado en Jordania en agosto. Increíble. Espectacular Petra, que paz, que silencio, que colores, que emocionante la aparición del tesoro al finalizar el desfiladero, que gozada sentarte frente al tesoro y dejer pasar el tiempo en calma, mirando, sin pensar, que tranquilidad, que sosiego, el monasterio, la gente. Precioso el desierto, bonita experiencia el Mar Muerto, el Monte Nebo, Amman, las llamadas al rezo, todo es impresionante. Por cierto estuve en Jerusalen y ya creo que merece la pena, la gente, el muro, la via dolorosa, la historia, la religión. Tanto Jordania como Jerusalen magnífico, emocionante. No se puede describir, hay que sentirlo, hay que vivirlo.
Foto | Juan Luis Polo



