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La Aventura Jordana: Amán en el último día de viaje

2 Febrero 2009 | Publicado por Juan Luis Polo

Amán es la capital de Jordania, una de las ciudades más antiguas del mundo y una de las Decápolis romanas - Filadelfia - reconstruida hacia el 200 a.C. por los romanos que en honor del emperador romano Filadelfio. Está construida originalmente sobre siete colinas, en la actualidad más de diecinueve, debido a la extensión de la misma.

Paso obligado si vuelas a Jordania, por aquello de que acoge al aeropuerto principal, Queen Allia, y un lugar recomendable para visitar, al menos durante un día. Ese día nos dará mucho de sí: recorrer la zona antigua, ver el teatro romano, conocer la Ciudadela Omeya, recorrer sus calles y puestos, conocer gente, degustar un té en plena calle o comer en alguno de sus recomendables restaurantes.

Pedro y yo tuvimos la oportunidad de pasar un día completo, recorriendo desde nuestro hotel hacia el centro de la ciudad, que es como se debe conocer un sitio, a pie. ¿Qué dio de si la visita?

Amán es claramente una ciudad bastante ecléctica: su personalidad se conforma a partir de bastantes influencias y la propia historia del reino Hachemita. Tal vez es por ello que cuando se la compara con otras grandes capitales vecinas, Damasco es el ejemplo más característico, siempre sale perdiendo: no tiene su gran bazar, ni un pasado que se refleje de manera inequívoca en sus calles, pero a cambio nos ofrece otras cosas. Y sobre todo un casco viejo, el centro, bullicioso y lleno de vida. Como de costumbre la mejor recomendación es recorrerlo a pie.

El lugar para visitar obligado desde un punto de vista histórico es la Ciudadela Omeya: un lugar con una buena cantidad de vestigios arquitectónicos de la época, junto con el centro histórico de Amán. En la ciudadela podremos encontrar carteles que recuerdan que el organismo de Cooperación Española ha destinado dinero para la reconstrucción de las ruinas. El recorrido nos mostrará la parte excavada de la ciudad, junto con el gran aljibe que servía para el agua. Y los restos romanos, espectaculares para conseguir unas buenas fotos.

El palacio omeya data del año 720 d.C. y es la construcción más llamativa de la ciudadela. Junto con las ruinas que podemos visitar dentro de la ciudadela, el otro gran aliciente el museo arqueológico. Pequeño y con escasa personalidad, la sorpresa está en su interior: el número de piezas que se conservan en él es bastante elevado y la calidad impresionante. Entre ellas destaca la copia de la estela Masha encontrada en Qumram en 1952, así como piezas de Petra y Jerash. No debéis de dejar de visitarlo, si os mueve el interés histórico.

Y la visita obligada a la ciudad, a pie como debe ser si quieres conocerla de cerca, nos llevará de bajada hasta llegar a la zona del teatro romano, a partir de donde encontraremos un buen número de comercios y todo el bullicio que uno se pueda imaginar: la gente andando de aquí para alla, sobre todo la zona del mercado de fruta, que es uno de los puntos álgidos.

Hay numerosos lugares donde podremos parar a tomar un café, algo de comer o simplemente un refresco en nuestro camino. Entre los lugares muy recomendados para comer, si nos gusta lo auténtico y el toque “tasca” árabe (es conveniente advertir que se aleja de los estandares de pulcritud a los que nos tienen acostumbrados en Europa), el Hashem es nuestro restaurante.

Allí podremos degustar el menú del día (creo que tampoco se pueden pedir cosas muy diferentes) que consiste en hummus, ensaladas, tomates, falafel pan y la bebida. Os reconozco que con la ración que nos dan, comimos 2 personas sin mayores problemas y al cambio nos costó unos escasos 4 euros… todo un record, en un país donde la comida anda de precio como en España, tirando a algo más barato. Los camareros son amables y el ambiente cordial. El Hashem es un restaurante que ha acogido en más de una ocasión a la familia real.

El resto del paseo por las calles de Amán nos deparará muy buenos momentos. Como suele ser habitual, el nivel de seguridad para andar es alto, de hecho pasear con un buen equipo fotográfico o de vídeo no resulta ningún problema. Y lo que se debe tener en cuenta, como siempre, es pedir permiso a las personas que queremos fotografiar. Por lo general todo el mundo se muestra amable con nuestras peticiones. Es parte de la hospitalidad de la que hace gala el mundo árabe.

En definitiva un viaje para recordar, ocho días disfrutando de uno de los lugares donde las civilización que conocemos tuvo sus primeros pasos. Un viaje muy recomendable y sobre todo, un contacto con el mundo árabe fácil y que se disfruta.

En Minube | Rincones de Jordania
En flickr | fotos del viaje a Jordania 2008

Hay 1 comentario:

#1
Jordania, mucho más que Petra (y VII) - Descubre Jordania: blog en español sobre Jordania enviado el

[...] La aventura jordana: Ammán en el último día de viaje [...]

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