Inagotable Ammán
Levantaba la mirada y a simple vista el panorama no cambiaba: la misma ventana, el mismo balcón, el mismo paisaje, los mismos edificios, el mismo amanecer, el mismo anochecer. La misma estampa. Siempre lo mismo.
Hasta que aprendí a cambiar de mirada. Y entonces descubrí lo ignorante que había sido hasta el momento. Aquella ciudad cambió totalmente: las luces se convirtieron en estrellas, su skyline era un paraíso, no se oían ruidos sino músicas urbanas, se intuía su vida, se alejaba su agotamiento.
Ammán tiene tanto por descubrir como ventanas sus edificios. Tras cada cortina se esconde una cara distinta. Cada una ofrece un aroma alternativo, una visión diferente de la ciudad. ¿Abrir todas las ventanas? ¿correr todas las cortinas? ¿asomarse a todos los balcones?…entender lo que transmite esta ciudad es tan fácil como dejarse llevar por sus gentes, observar y disfrutar. Infinidad de miradas que requieren abrir bien los ojos y la mente. Cada ventana esconde un secreto, un Ammán en cada esquina.
Foto eddymickelson




